El Proyecto de Ley de Bienestar Animal continúa a trompicones su tramitación parlamentaria pero al margen de que vaya a dejar fuera a los perros empleados en actividades cinegéticas o de que incluya alguna que otra enmienda más, lo que me llama la atención es la animalada de dinero público que moviliza ese supuesto bienestar animal que, en el fondo, sólo busca el bienestar de ciertos “animales humanos” al frente de chiringuitos como FAADA, una de las fundaciones más activas en este tema, que se anuncia como privada e independiente pero se lleva a dedo una subvención de 154.500€. Los PGE 2023 recogen otros agraciados de las animaladas subvencionadas: AMIGOS DE LA TIERRA (250.000€), ECOLOGISTAS EN ACCION-CODA (700.000€), SEO/BIRDLIFE (700.000€) y WWF (700.000€), sin olvidarnos de los 7,48M€ que se va a llevar la Dirección General de Derechos de los Animales. 10M€ tirados por la ventana. 1.663M de las antiguas pesetas.
Esa Dirección General de Derechos de los Animales depende del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 capitaneado por Ione Belarra que, a su vez, contará con un Presupuesto para el año que viene de 5.399M€ (898.318M de las antiguas pesetas). El Director General de este chiringuito público es Sergio Torres, ex coordinador de ANIMA NATURALIS en Madrid, otro de los tentáculos de EUROGROUP FOR ANIMALS, el lobby europeo que está detrás de la superregulación en la UE tanto en granjas como en mataderos para forzar una reducción en el consumo de carne y lácteos. Sus muchachos fueron los que acompañaron a las ministras Irene Montero y Ione Belarra en la presentación, el pasado mes de octubre de 2021, precisamente del Anteproyecto de la Ley de Bienestar Animal, expresando su deseo de que se reconozcan «los derechos de los animales no humanos» empero sin expresar que lo hacen a costa de los animales humanos que con sus impuestos pagan una fiesta a la que, por supuesto, no están invitados.
Todos están relacionados y cada uno ataca un flanco. Así, AAP PRIMADOMUS, es el diseñador del “listado positivo de especies” que utilizará el gobierno para eliminar a los animales exóticos de la lista de mascotas permitidas (hámster, loro, camaleón, tortuga, periquito…). Tras las campañas para criminalizar a los circos, a las granjas, el consumo de carne, leche y huevos, en 2023 llegarán otras nuevas centradas en los animales de experimentación, las pieles y la acuicultura… porque, a decir de estos señores, «sacar a los peces de su hogar acuático los somete a dolor y sufrimiento» por lo que quieren proteger el bienestar de los peces silvestres en la industria pesquera. ¡Qué decir ante todo esto! Espero que no reparen en el sufrimiento de los manzanos al recolectar las manzanas etc… porque estos agoreros nos dejarían sencillamente sin comida.
En definitiva, que con el pretexto de proteger a la sociedad de ciertas animaladas, se comenten muchas otras y mucho más graves en claro perjuicio de nuestra salud, porque está claro que la naturaleza está para servir al hombre y no al revés, y que en los países desarrollados se aprecia con claridad como ese desarrollo es más que compatible con la misma por lo que estas nuevas iniciativas ideológicas no sólo no van a aportar nada bueno al desarrollo de ese equilibrio -que ya está presente en las sociedades modernas- sino que lamentablemente vienen a deteriorarlo en perjuicio de las personas que, entre otras muchas cosas, necesitan buenos alimentos y buenos medicamentos. ¿Alguna idea para emplear mejor los 898.318M de pesetas que va a dilapidar el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 el próximo año? Seguro que sí.
