Lo de las ideas claras y el chocolate espeso no va con la PPSOE. El catalán se ha convertido en una especie de pimiento de padrón de las lenguas y los dialectos. Solo así se entienden los vaivenes protagonizados por distintos líderes de la PPSOE en España y en Europa. Por una parte, Albiol, el alcalde del PP de Badalona, se suma al pacto por la lengua que los separatistas utilizan para imponer el catalán a la gente ‘de fuera’ o que directamente no quiere usarlo. Por otra, Planas, el ministro de agricultura del PSOE, tras sufrir un ataque de lógica, aboga por una lengua común en la UE, sin intérpretes, mientras su colega Albares suplica la cooficialidad del catalán en Europa.
Las encuestas hacen sobre todo daño. Aquel convencido de que el español debe ser –porque ya lo es—la lengua vehicular en toda España, puede acabar suscribiendo el ‘Pacto Nacional por la Lengua’ de los indepes tras consultar una encuesta. Tengo mis principios, pero si no le gustan tengo otros (Groucho Marx dixit). Estas cositas demoscópicas no se entienden ni en Madrit ni en ningún otro sitio. Es la apuesta por el populismo: pan para hoy y hambre para mañana. Las encuestas puntuales le hacen olvidar, por ejemplo, que ganó la mayoría absoluta en Badalona precisamente por no hacerle el caldo gordo a los indepes. Un sindiós que obligó al líder regional, Alejandro Fernández, a salir al paso mostrando el «firme rechazo tanto a la política lingüística de Illa y sus socios separatistas como al denominado Pacte Nacional per la Llengua promovido por asociaciones como Òmnium Cultural o la Plataforma per la Llengua«. Entonces, Albiol volvió al modelo bilingüe. Un modelo que de verdad facilite el uso tanto el catalán como el castellano como lenguas cooficiales y patrimonio común de todos los españoles. Una convivencia lingüística real, respetando la libertad de las personas e impidiendo que la lengua sea utilizada como arma de confrontación ideológica y de exclusión social.
El resultado de la carrera de relevos que, en realidad, desarrollan los distintos gobiernos de la PPSOE es la disminución de los derechos y libertades de los ciudadanos y el paralelo aumento de las imposiciones a los mismos hasta que la situación escale al punto más irracional posible. Prometieron revertir la locura indepe con el idioma y acatar las resoluciones judiciales del 25%. Hoy, sin embargo, volvemos a las andadas: imposición del catalán por la fuerza y exclusión del castellano de todos los ámbitos, sobre todo a nivel educativo e institucional. Una política separatista que es perjudicial para la convivencia y que hunde la economía de todos al espantar a inversores, consumidores y turistas. Pretenden convertir a España y a Europa en una Babel irracional donde ningún problema tendrá solución.
En definitiva, los politiquillos de la PPSOE y de los partidos tribales usan las lenguas cooficiales y son ese octavo pasajero que nos devorará a todos. Priman los intereses partidistas de unos y otros mientras nos niegan un planteamiento estratégico común que nos permita sobrevivir juntos. Lo del palo en la rueda nunca ha funcionado. España es un país pequeño y tenemos que hacer todos comunidad. No podemos utilizar las lenguas para cerrar la comunicación. Tenemos que superar todas esas cuñas políticas que nos enfrentan y separan. ¿Qué tal si expulsamos a todos los octavos pasajeros de nuestras vidas? Tú decides.
