Los amantes de la democracia, del progresismo, del feminismo y de no sé cuántas cosas más –como si el resto estuviéramos en contra—han hecho del Ayuntamiento de Soria su particular cortijo como continuamente denuncia USO en su blog. Califican a la grey socialista de señoritos clasistas que desprecian a los trabajadores del consistorio como si fueran del ‘servicio’ y que no entienden como osan rebelarse contra sus nefastas políticas cuando ellos, por definición de su credo, son la luz del mundo. La realidad no importa. Importa el credo y las políticas L’Oreal –porque yo lo valgo—para hacer lo que les viene en gana o conviene en cada momento, sin sujeción ni a la Ley ni a la Constitución. Esa circunstancia, por otro lado y sin pretenderlo, queda acreditada cuando la concejal de VOX, Sara López, denuncia que tanto el Soria Rock como el Carnaval “abusan de la figura del convenio y trocean los contratos para eludir la ley”, motivo por el que van a llevarlos ante la ante la Fiscalía Provincial de Soria, ante el Tribunal de Cuentas y ante el Consejo de Cuentas de Castilla y León. Las contrataciones del pasado Carnaval 2026 y del Soria Rock de los años 2022 a 2025 acumulan numerosas irregularidades que no pueden quedar subsanadas por la mayoría absoluta del PSOE. Nuevamente, contrataciones L’Oreal que confunden dicha mayoría absoluta con cheque en blanco y que han “degenerado en una constante ilegalidad”, en palabras de la Sra. López.
Conocedora de la Ley porque es Secretario Municipal, Sara López apunta a un posible fraude de ley en la utilización de la figura del convenio; del procedimiento negociado sin publicidad ‘por razones artísticas’; en el fraccionamiento de los contratos para evitar los principios de publicidad y concurrencia, y en la inexistencia de Pliegos para la valoración de las ofertas. El equipo de gobierno, con su mayoría absoluta en la mano, no atiende otra cosa que no sea su voluntad e interés. ¡Viva la democracia! En la Comisión de Vigilancia de la Contratación, observaron como para el Carnaval 2026 invitaron a tres empresas a presentar una programación de eventos, adjudicándole directamente a una de ellas el contrato por importe de 38.720€. Sin el preceptivo procedimiento abierto simplificado, ex 159 LCSP, y sin pliego, esto es, sin criterios objetivos para valorar las ofertas. La cosa no acaba ahí porque después no se contrató con la adjudicataria, sino con los artistas individuales que aparecían en su programa, troceando el contrato en otros menores para sortear los controles de publicidad y concurrencia que recoge la Ley y apuntando, indiciariamente, a la comisión de los delitos de prevaricación, malversación y fraude a la Administración. Otro tanto ocurre con el Soria Rock. En 2022, el Ayuntamiento firmó un convenio de colaboración por importe de 37.000€ cuando la prestación de servicios objeto del mismo es propia de un contrato y no de un convenio, y además se realizó sin el preceptivo informe de la Intervención General. En las siguientes anualidades, del 2023 al 2025, se pasó al contrato, pero el mismo fue adjudicado de forma directa siempre a la misma mercantil mediante un procedimiento negociado sin publicidad por razones de ‘exclusividad artística’, a pesar de que la adjudicataria nunca acreditó su exclusividad sobre los artistas contratados.
Sara López nos pone sobre la pista del modus operandi de estos magníficos demócratas: “el equipo de gobierno persiste en la utilización de esta fórmula de adjudicación directa a dedo, obviando la libre concurrencia que debe primar en la contratación pública”. Esta es la realidad –contrastada a través de dos fuerzas opuestas, como son USO y VOX– y otra cosa es el relato y las películas que te cuentan con la connivencia de los medios de comunicación. Los que presumen de demócratas, de la igualdad, del feminismo, etc… han hecho del Ayuntamiento su cortijo particular y tienen una red clientelar extensísima a la que alimentan cada año con tú dinero –porque el dinero público siempre ha sido antes dinero privado– para mantenerse en el poder. Lo consiguen a través del PAMA, que no es la clínica que todos conocemos en Soria, sino ese cóctel de Polarización, Adoctrinamiento, Miedo y Ayudas con el que consiguen engañarte todo el tiempo. Tras la Semana Santa espero que denuncias como éstas te hagan caer del caballo del creyente –como dicen que le ocurrió a San Pablo– para convertirte en un ciudadano reflexivo y racional. A ver si tienes suerte.
