Ayer, Ceuta volvía a ser desbordada por miles de personas a nado procedentes de Marruecos que, rodeando el espigón del Tarajal, violan a la fuerza nuestra frontera. Un hecho que acaece, curiosamente, ante la inacción de las fuerzas de seguridad marroquíes y tras la visita de nuestro presidente del gobierno a Argelia –enemigo acérrimo de Marruecos– el pasado día 20.07.2026. La misma jugada que en 2021, cuando Marruecos lanzó a más de 8.000 inmigrantes sobre nuestra frontera tras la atención hospitalaria dispensada al líder del Frente Polisario en Logroño.
Todas, son réplicas de la Marcha Verde con la que consiguieron, en 1975, arrancarnos la provincia del Sáhara Español. Entonces, con Franco en la cama, el muñegote de Juan Carlos ordenó la retirada del ejército español dejándole el terreno expedito a Marruecos que cuenta con el apoyo del Tío Sam. Ahora, nuestra inoperancia invita a esas ‘marchitas verdes’ en cuanto no hacemos lo que quiere Mohamed VI. El enemigo está en Madrid. Allí, ordenan a los guardias fronterizos españoles no hacer nada al respecto y allí el Tribunal Supremo prohibió las ‘devoluciones en caliente’ de esos nadadores que llegan a diario a Ceuta y Melilla. En definitiva, desde Madrid se nos ataca a los españoles y no desde Rabat.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo entendió, entonces, que los nadadores entran sin superar un elemento de contención fronterizo –algo que sí ocurre cuando saltan las vallas– por lo que la devolución en caliente no es posible. Otro gallo cantaría, si se introdujera alguna barrera en el mar. No hay mayor ciego que el que no quiere ver. Antes, un juzgado de primera instancia y el TSJ de Andalucía habían señalado también que las devoluciones en caliente vulneraban los derechos de asistencia letrada y de protección internacional con unas decisiones gubernativas que carecían de procedimiento y resolución. Claro tío.
El resultado: una pedrea continua de inmigrantes enviados por Marruecos que, de vez en cuando, se convierte en aluvión para significar actos que a Mohamed VI no le gustan. Frente a la antigua devolución rápida a la gendarmería marroquí, ahora los nadadores pescados en aguas españolas se trasladan a dependencias policiales y, después, a los centros de estancia hasta que se dirime su situación. Solo en 2025, hubo más de 10.000 rescates en el mar. Las llegadas aumentan inexorablemente.
El asunto es político –como todos los asuntos– porque el Tribunal Constitucional convalidó, en 2020, el régimen especial para Ceuta y Melilla y el TEDH aceptó la actuación de España en las devoluciones del 13.08.2024. El problema lo tiene la PPSOE que, nadie sabe porque razón, bloquea las ‘devoluciones exprés’ mientras se niega a dotar a Ceuta y Melilla de una barrera marítima siguiendo la doctrina del Tribunal Supremo. Walomajanduchi. Aquí hay gato encerrado. Y, claro, todos esos costes burocráticos y de gestión y mantenimiento de miles de inmigrantes ilegales en frontera nos los comemos nosotros, porque los políticos no pagan nada.
Lo más cierto es que un país que no puede defender sus fronteras no es un país. Será lo que tú quieras, pero no será nunca un país, porque un país viene definido por tener soberanía sobre un territorio determinado. Aquí tenemos a la banda mafiosa de Marruecos dirigida por Mohamed VI que cuenta con el respaldo del Tío Sam. Enfrente están los moñas de la PPSOE, que son incapaces de hacer respetar nuestras fronteras. La UE –porque esa es también su frontera– no hace nada porque sabe que Mohamed VI es una sucursal de EEUU. No obstante, tú sí puedes cambiar las cosas, aunque no lo creas. Tienes tú voto y puedes dejar de votar a la PPSOE cuando te dé la gana. Busca otros partidos, alguno con ganas de defender nuestra soberanía y frontera. Esa sola acción puede parar a las mafias del estrecho. Los moñas de la PPSOE no lo harán nunca y mientras sigan en La Moncloa las mafias seguirán campando por sus fueros.
