El gobierno está repartiendo dinero a diestro y siniestro en este año electoral -año de las maravillas- y una de sus iniciativas más mediáticas ha sido el Bono Cultural de 400€ que el Ministerio de Cultura (Iceta) entregó a cuantos cumplieran 18 años para darles su bienvenida al voto en los próximos comicios y que podían gastar de la siguiente manera: (i) 200€ para artes en vivo, patrimonio cultural y artes audiovisuales; (ii) 100€, en productos culturales en soporte físico, y (iii) los últimos 100€, para consumo digital o en línea. Sin embargo, entre esas ‘expresiones culturales’ válidas para fundir dicho ‘cheque-joven’, el gobierno no incluyó la tauromaquia lo que llevó a impugnar el decreto que lo regulaba por la Fundación Toro de Lidia (FTL) con el argumento de que la tauromaquia es una manifestación cultural y que el Estado tiene la obligación de promoverla, argumento que ahora ha sido reconocido por el TS poniendo en solfa, una vez más, los argumentos del gobierno.
Así, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TS (S4ª) ha anulado dicha exclusión de los espectáculos taurinos del ámbito de aplicación del Bono Cultural Joven por «falta de justificación» ya que apunta a que el propio Legislativo señaló a la tauromaquia y a los espectáculos taurinos como «manifestaciones culturales«, poniendo como ejemplo la Ley 18/2013, para la regulación de la Tauromaquia como patrimonio cultural, reconocida posteriormente por el TC, por lo que ahora declara la «naturaleza cultural de los espectáculos taurinos, que el Real Decreto impugnado no niega, sino que, al contrario, parte de que poseen esa naturaleza y, por eso, tiene que excluirlos expresamente«.
El TS precisa que ni en el expediente, ni el texto del RD 210/2022, que regula el Bono Cultural Joven, existen razones que expliquen esa exclusión de la tauromaquia y señala que «no nos parecen válidas al efecto las que ofrece su preámbulo ya que únicamente dice que los espectáculos taurinos se fomentan a través de otros instrumentos y que cada Administración tiene capacidad para decidir libremente los sectores o actividades de interés o utilidad pública que fomenta y de qué modo lo hace«. En definitiva, que para el TS dichas explicaciones resultan «insuficientes», máxime cuando existen disposiciones legales específicas que imponen a los poderes públicos la obligación de actuar positivamente a favor de la tauromaquia. Finalmente, añade que tal exclusión exigiría «una justificación singular de entidad bastante de por qué se dejan fuera del Bono Cultural Joven los espectáculos taurinos» sobre todo cuando el resto de actividades excluidas no cuentan con «un reconocimiento legal como el que sí existe respecto de la Tauromaquia en sus dimensiones cultural, histórica y artística«. Otro éxito del TS y otra ilegalidad de un gobierno que quiere sujetarse a la Ley cuando persigue sus objetivos políticos cada vez más alejados del interés general.
