La AIREF acaba de poner negro sobre blanco que esa ‘Reforma Escrivá de las Pensiones’ no es sino una nueva patada a seguir para que esa pelota de las pensiones –una especie de meteorito gordo-, por una parte, no bote en el patio nacional en año electoral porque estas cosas las carga el diablo y, por otra, para que tampoco bote en el patio europeo ya que la UE quiere que se controle a sabiendas de que puede reventar España porque estamos hablando de un déficit anual de 100.000M€ que se está financiando con impuestos estatales –las CCAA ‘forales’ no pagan- y que no para de agrandarse. Está nueva reforma, sin solucionar absolutamente nada, ahogará un poco más a los españoles levantándoles otros 12.000M€ adicionales al año a costa de sus sueldos colocando a España entre los países de la UE que cobra más caro a sus trabajadores –mientras todos los servicios públicos merman- sin advertir que lo que sume de más el INSS lo perderá después la AEAT al resultar deducibles dichas cotizaciones.
Escrivá, tras ingentes trabajos, ha llegado a la misma conclusión que todos sus predecesores: la solución pasa por cargar las tintas en el grueso de cotizantes. ¿Y quiénes son estos señores? Pues son los autónomos y los trabajadores con menos ingresos medios (con 20.000€ anuales o menos) que suman 13 millones, aunque muchos ni siquiera paguen IRPF. Éstos, como siempre, cubrirán la mayor parte de la subida de las cotizaciones sociales que viene de la subida de las bases de cotización, del recargo llamado ‘Mecanismo de Equidad Intergeneracional’ (MEI, que supuestamente exige la UE hasta 2050 y que será finalmente será de 1,2 puntos, el punto por la empresa y el resto para el trabajador), y de la cuota de solidaridad (para las rentas que excedan la base máxima de cotización). Y todo ello para ganar únicamente tiempo. Los números no engañan: Una renta laboral de 10.000€ brutos anuales pagaba hasta ahora un 36,25% (que se concentraba en cotizaciones porque prácticamente no pagaba IRPF) mientras una de 80.000€ pagaba un 52% (23% de cotizaciones y 29% de IRPF). Con la ‘Reforma Escrivá’ los primeros pagarán el 37,45% y los segundos el 63%. Todo esto unido a un mercado laboral rígido, a buen seguro provocará otro tipo de relaciones laborales y un aumento del desempleo oficial.
Todos los organismos independientes anticipan el fiasco de esta nueva reforma que etiquetará a los autónomos como especie en extinción y que, contrariamente a lo que pudiera pensarse, no podrá contener ni el gasto en pensiones (pasará a representar el 16% del PIB frente al actual 12%) ni el déficit de la SS debido a otros factores adversos como la jubilación de los baby boomers; el envejecimiento de la población, la indexación de las pensiones al IPC y los intereses de la deuda, etc… La única salida real es la ‘Descarbonización de las Pensiones’ (ver entrada “¿Por qué no descarbonizar antes las pensiones?”) sustituyendo el actual sistema de reparto por otro individual de cotización para cada trabajador que financiará así su futura pensión con sus propias contribuciones y en la medida de éstas, alejado, por tanto, de la pirámide poblacional y de las decisiones de unos políticos ineptos y cortoplacistas. Dicho cambio será menos complicado cuanto antes se acometa porque claramente necesitará de un periodo transitorio, para los pensionistas actuales y para aquellos que ya llevan años cotizando, en el que se cuantifiquen sus cotizaciones reales para aparejarles una prestación que guarde relación con su cotización real y que, lógicamente, les permita vivir. A partir de ese momento, nos enfrentaremos a un único déficit por Pensiones –una suerte de hipoteca- que habrá que financiar entre todos con los PGE pero que nos pondrá en el camino de su desaparición por amortización ya que, desde ese momento, no se generarán nuevos déficits ni, en consecuencia, nueva deuda, y cada trabajador tomará conciencia de que todo depende de su trabajo y de su ahorro, y no del gobierno de turno.
Esa descarbonización -que llegará por las buenas o por las malas- es una de las reformas estructurales inaplazables en España, pero la PPSOE está a otras cosas…
