Coincidiendo con las Generales del 23-J –como tantas otras coincidencias que ponen de manifiesto el carácter del gobierno de Sánchez- el BOE publica dos Órdenes del Ministerio de Hacienda por las que se actualizan la compensación de gastos por kilometraje para quienes usen un vehículo propio para desarrollar su trabajo. Desde el 2005, dicha dieta por kilometraje, exenta en el IRPF, se situaba en 0,19€ y ahora pasará a 0,26€ por kilómetro. Se trata de una compensación –de ahí la exención- que trata de cubrir tanto el combustible como los gastos relacionados con el desgaste del vehículo y sus posibles averías.
Frente a la subida aprobada por la AEAT se alza el Consejo General de Economistas Asesores Fiscales (REAF) denunciando que, en estos momentos, que el gasto medio por kilómetro de un automóvil se eleva, al menos, hasta los 0,47€/km., teniendo en cuenta que el litro de gasolina sin plomo está en 1,65€ y que permite recorrer 13 kilómetros (0,13€) a lo que habría que añadir los gastos de mantenimiento, amortización, etc… que estiman en otros 0,34€/km. Esta actualización también comprende los gastos de manutención y hospedaje. En lo que respecta a los primeros, que incluyen los vales comida tanto en papel como digitales, la cantidad diaria queda establecida en 11€, a pesar de que la REAF sitúa la media de este gasto en los 13€.
Queda claro, por tanto, que el desfase existente entre el gasto real medio y el límite de la exención fijado por la AEAT es otra forma de arañar impuestos que se suma a la batería existente. Que no os engañen.
