España no funciona ni podrá funcionar nunca con la PPSOE. La PPSOE no ha contribuido a modernizar nada, sino a todo lo contrario: a mantener las cuotas de poder de cada territorio, de cada grupo, en perjuicio del Pueblo. España es un país de oligopolios, que son un palo en la rueda de nuestra economía, y muchos de ellos tienen base territorial como el eléctrico o el bancario. En este contexto llega la OPA del BBVA sobre el Banco de Sabadell (SAB) con sus espantosos anuncios en TV. El problema no es mercantil, sino político. La OPA inclinaría la balanza bancaria hacia las vascongadas en detrimento de las catalanas. Por eso el gobierno vetó la OPA exigiendo requisitos adicionales. Es así de simple y así de terrible. ¿Qué estado de derecho es éste? No existe ningún Estado de Derecho, tontorrón, sino la voluntad autoritaria del gobierno de la PPSOE que debe mantener el equilibrio entre sus socios en aras de poder mantenerse ellos en el Poder.
El gobierno Sánchez hace lo que le viene en gana sin sujeción ni a la Ley ni a la Constitución y, en este caso, se inventó unos requisitos adicionales y una consulta popular para reventar la OPA. La seguridad jurídica de los accionistas e inversores no le importaron nada (por eso la inversión extranjera en España se ha hundido un 65% en el último año). El problema de base es económico: BBVA se lo quiere llevar casi gratis sin ofrecer dinero contante y sonante y una prima atractiva. Lo que ofrecen es una prima ridícula y papel, con la promesa futura de lograr una entidad más fuerte, más rentable y más segura. Una fórmula con la que el banco y su directiva ganan siempre, pero que no garantiza nada a los accionistas. Por eso, también, la defensa de SAB ha sido fácil: externamente, ha movilizado a las fuerzas políticas territoriales al grito de ¡vienen los vascos!, e internamente ha combinado sus mejores resultados con el aumento de la retribución al accionista. Además, ha puesto en venta su filial británica TSB, en busca de unos 3.000M€, para aumentar su ratio de capital y anunciar más dividendo aún para los accionistas que no acudan a la OPA. Blanco y en botella para cualquier accionista sensato.
El BBVA sigue, no obstante, emperrado en una OPA que, tal y como están las cosas, solo les interesa a los directivos y a los accionistas institucionales. No tiene dinero contante y sonante para hacer la operación porque, tras vender su filial USA, ha gastado mucho capital en recompra de acciones y en Turquía y ahora no puede pagar en cash ni subir la oferta. Ahora mismo, es mucho más probable que la OPA no prospere –que no logre el 50% del capital de SAB– y que repercuta negativamente en la cotización de BBVA, que ya es el banco con peor evolución en Bolsa desde que empezó esta operación. Su cotización se verá afectada si no obtiene el control porque pagará más de lo que contablemente vale y porque diluirá el valor actual de la acción BBVA al pagar en papel. Si fracasan tendrá que quedarse con el capital que consiga como inversión financiera a largo plazo a la espera de tiempos mejores. En estas circunstancias, a los accionistas de calle de ambos bancos les interesa también esperar.
Esta OPA que debería darnos igual a quienes no somos ni accionistas de SAB ni accionistas del BBVA, sin embargo, podría afectarnos porque BBVA amenaza con una reclamación por daños y perjuicios por el veto del gobierno Sánchez a la integración de ambos bancos que cifran en más de 1.000M€, al haber incumplido la normativa vigente y las exigencias del Consejo de Estado. Incluso la Comisión Europea estudia si las medidas adicionales reclamadas por el gobierno español van en contra del Derecho de la UE, en cuyo caso lo llevarán ante el TJUE.
BBVA vende esta OPA por los ahorros de gastos que lograría (850M€ anuales a los tres años) que ahora son la base de esos daños y perjuicios a reclamar por el veto del gobierno. Para mí esos daños y perjuicios son humo porque no se puede perder lo que no se tiene. La realidad jurídica es que el Consejo de Administración de SAB tendrá que convocar una junta de accionistas, para no incumplir el deber de pasividad de la normativa OPA, si quiere vender TSB para liberar más de 2.000M€ de capital para elevar la retribución y/o crear un programa de recompra de títulos para que sus actuales accionistas no acudan a la oferta de canje de BBVA. Si BBVA no mejora las condiciones económicas, su OPA parece abocada al fracaso. Lo sabremos en septiembre.
En cualquier caso, quédate con los tejemanejes de una PPSOE que impide una economía de libre mercado y que mete sus sucias manos en todas partes. No lo hace, además, en beneficio del ciudadano, sino para salvaguardar los intereses de sus socios. Normalmente, todo esto, supone un perjuicio directo para el ciudadano de a pie. ¿De verdad piensas seguir votándoles?
