Este próximo mes de junio 2026 veremos la OPV de SpaceX, el fabricante de cohetes y satélites de Elon Musk, que busca recaudar 30.000M$ en Wall Street y batir a la OPV de ARAMCO que levantó 29.000M$. La oferta se lanza a razón de 420$ por acción cuando en 2025 se pagaban a 212$ –eso cobraron los empleados e inversores que vendieron entonces– lo que supondrá triplicar su valor bursátil desde los 0,4B$ iniciales, pasando por los 0,8B$ actuales, para alcanzar los 1,5B$ que esperan valer tras la OPV. ¡Menudo pepinazo! Con ello dicen que van a financiar su futuro crecimiento y dar un salto en la fabricación y puesta en marcha de satélites para todas las compañías y para casi todos los estados del mundo.
Es muy probable que la sustitución del gobernador de la FED y esa OPV sean aprovechadas por las ‘manos fuertes’ del mercado para romper a la baja tanto el SP500 como el NASDAQ y obligar a poner los pies en polvorosa a millones de incautos que, para minimizar sus pérdidas, suelten papel como si no hubiera un mañana. Papel que luego recogerán esas manos fuertes para darle la vuelta al mercado y sacar pingües beneficios. Una maniobra que no es nueva y que ya vimos en el 1987, en el 2000 y en el 2025, tanto con esos índices americanos como con el Bitcóin. Bajadas que provocan alarma social y fondos que recogen el papel barato que abandonan los pequeños inversores para forrarse inmediatamente al girar al alza los mercados. Hay muchos senadores de EEUU cuyas carteras baten constantemente no solo a los índices, sino a los inversores profesionales. ¿Lo ves o no lo quieres ver?
La OPV extraerá mucha liquidez del mercado y solo los más grandes tendrán dinero para comprar ese papel barato. También está la toma de posesión del nuevo gobernador de la FED. Históricamente, uno o dos meses después del relevo en la FED, el SP500 y el NASDAQ experimentan fuertes caídas con un 12% de media (van del 2% al 33%). Ambas efemérides coincidentes en el tiempo hacen presagiar una ‘operación almadraba’ sobre el SP500 y el NASDAQ en los próximos meses, generando el pánico necesario para que millones de personas salgan corriendo del mercado abandonando millones de títulos con descuento que serán recogidos por las manos fuertes para soltarlos en 2027 cuando, con toda seguridad, los mercados giren al alza. Hay muchísimo dinero esperando que no puede ir a otro sitio.
En el 87, los mercados se hundieron al desaparecer la liquidez aquel lunes negro de 19.10.87. Nadie compraba nada. Entonces, Alan Greenspan, que había tomado posesión dos meses antes, decidió inyectar liquidez en el sistema desde el día siguiente y el mercado hizo suelo rápidamente en los mínimos del 86 y se dio la vuelta en 24 horas. En el 2000, el mismo Alan Greenspan decidió retirar liquidez del sistema y las bolsas bajaron y bajaron hasta el 2002 (el NASDAQ se dejó un 80%). El denominador común está en la liquidez y el pánico. En el 2000 tuvieron que llevar al NASDAQ a su mínimo de 1.000 puntos para conseguir la desbandada. A Bitcóin le tocó el turno en 2025. Todos los que compraron a 74.000$ salieron cuando hizo mínimo en octubre del 25 y ahora amenaza la cota de 100.000$. Así juegan estos tíos.
¿Hasta dónde presionarán ahora al SP500 y al NASDAQ? Nadie lo sabe exactamente. Lo que sabemos es que la OPV de SpaceX y la toma de posesión de Kevin Warsh –elegido por Donald Trump– brindará de nuevo las condiciones idóneas para otra ‘operación almadraba’. Excusas no les faltarán para justificarlo. La cosa es provocar la estampida en un contexto de liquidez restringida para que los mercados se desplomen –caos que amplificarán unos medios de comunicación nada independientes– de manera que las manos fuertes puedan recoger el papel que se abandona con el mayor descuento posible. La última onda alcista llevó al SP500 desde los 7.000 puntos a los 7.500, luego tendrán que perforar ese suelo de 7.000 si quieren generar el pánico suficiente como para que salga mucho papel barato. Y lo mismo con el NASDAQ. Se irá primero a los 30.000 puntos y luego tendrá que romper por debajo de los 20.000. La clave siempre es la misma: barrer a los que se incorporaron en la última subida porque a partir de ese soporte nunca están dispuestos a entrar en pérdidas graves.
