Las recientes elecciones en el Real Madrid Club de Fútbol han puesto de manifiesto que Florentino Pérez ya no tiene todo el tiempo del mundo para meterle la mano en el bolsillo a los socios. Ahora existe una oposición que aglutina al 35% de los socios y que trasladará al resto de la masa social el fondo de las maniobras de un FP que, hasta ahora, hacía y decía lo que le venía en gana sin contradicción de ningún tipo. Así ha conseguido ocultar el drama económico que vive el club a resultas de su malísima gestión que ha desembocado en una deuda pantagruélica que no se puede ya sostener con los ingresos ordinarios. Está obligado a vender una parte del club –lo mismo que las famosas palancas del FCB– aunque él lo disfraza de movimiento estratégico para que el socio pueda tener lo que es suyo. ¡Menudo cuento chino! Lo que en realidad pretende es ganar el referéndum que necesita para ponerle ruedas a los mejores activos del club.
En la asamblea del pasado noviembre, FP anunció su plan de convocar dicho referéndum asegurando que «seguiremos siendo un club de socios, pero debemos crear una filial en la que los 100.000 socios del Real Madrid conservemos siempre el control absoluto. Sobre esa base, esta filial podría incorporar simplemente una participación minoritaria, por ejemplo, del 5 por ciento de uno o varios inversores comprometidos a muy largo plazo y dispuestos a aportar recursos propios«. Desde entonces, FP no ha dado más detalles ni de la operación, ni del porcentaje, ni de la fórmula para la conversión de socios en accionistas en el vehículo societario elegido para dicha operación, ni de la fórmula de canje, ni de nada en absoluto. Quiere que se lo aprueben a fondo perdido. Los Estatutos del RM señalan que «teniendo en cuenta los fines perseguidos por el Real Madrid Club de Fútbol y su naturaleza jurídica, sólo procederá su transformación, fusión o extinción cuando así se acuerde por mayoría absoluta de los socios con derecho a voto en referéndum convocado al efecto por la Asamblea General Extraordinaria«.
Acabamos de saber por la prensa que FP ha creado una mercantil llamada REAL MADRID MADRIDISTAS SL, controlada al 100% por el club. En el Registro Mercantil consta que la misma surge de la compra y transformación de una sociedad llamada VELVET ALM SL que el despacho ALERMAN ABOGADOS tenía metidita en un cajón. Su nuevo socio único es el Real Madrid CF y su administrador único es José Ángel Sánchez Periáñez, el actual director general del club que sustituye a Germán Bernal y Álvaro Tomás Hernández, socios del despacho que les vendió la sociedad. El domicilio social pasa a estar en el Santiago Bernabéu (Avenida Concha Espina 1) y el objeto social es «la constitución y la participación, por sí misma o de forma indirecta, en la constitución y control de otras empresas y sociedades».
El vehículo parece estar dispuesto. Ahora falta todo lo demás. FP rechaza convertir el RMCF en una SAD (Sociedad Anónima Deportiva) que sí le daría la propiedad del club a sus socios. Él quiere otra cosa. Quiere dejarle el club a los socios y la parte mercantil repartirla entre sus amiguetes. Se servirá de la codicia de los socios como hacen los trileros. Prometerá ganancias fabulosas a sabiendas de su imposibilidad por la desaforada deuda acumulada. Habrá que estar atentos no solo a la conversión –y a la ecuación de canje, amén de si exigirá o no un desembolso de los socios que se incorporen a la meritada SL– sino también a los estatutos de la misma y, particularmente, al régimen de transmisión de las participaciones sociales porque las mismas me temo que, más que proteger al futuro accionista, van a blindar los deseos de su consejo de administración.
Por supuesto que no se trata de ninguna idea novedosa del bueno de FP –cuya supuesta aura se esfumó para siempre en aquella conferencia de prensa– sino de un remedo de la operación que hace algunos años hizo el Bayern de Múnich creando una filial propiedad al 75% de los socios en la que dio entrada a marcas como Adidas, Audi y Allianz, con una participación del 8,33% cada una de ellas. El Bayer prohíbe, a través de sus estatutos, que la participación de los socios en dicha filial pueda bajar del 70%. FP me temo que va a hacer lo contrario. La única novedad es que las operaciones de FP siempre se han hecho por debajo de la mesa y ahora será la primera vez que haga algo por encima de la mesa. Tiene a buena parte de la prensa en nómina de una u otra forma, pero aún así le va a resultar muy difícil engañara a la mayoría de los socios. Estamos ante un nuevo ‘florentimo’ pero está vez hay oposición.
