La noticia del día la encontramos en el ‘Caso Errejón’ donde la supuesta víctima, Elisa Mouliaá, ha decidido retirar su acusación por abuso sexual contra Íñigo Errejón a través de un comunicado en X (sic): “He decidido retirar mi acusación particular en el procedimiento por abuso sexual contra Iñigo Errejón. No es una retractación, es un límite. La Fiscalía determinó la veracidad de los hechos y el juez Carretero apreció indicios de criminalidad enviándole al banquillo. Todo explotó a partir de denuncias anónimas. Después vino su dimisión, y enseguida comenzó el relato de que podían ser falsas. YO SALÍ A DAR LA CARA, con nombre y apellidos. Di ese paso a solas, para confirmar que todo eso era cierto cuando se ponía en duda y para proteger a otras mujeres. Con el tiempo, ninguna otra víctima ha dado el paso. He permanecido sola sosteniendo todo esto y no puedo seguir haciéndolo. No porque no sea verdad, sino porque nadie debería cargar sola con algo así. Si la justicia continúa, por tratarse de un proceso de naturaleza pública, lo hará sin mi participación. Yo me retiro con la conciencia tranquila. No huyo, termino mi parte demostrando que no quiero dinero ni protagonismo: LA VERDAD YA CAMINA SOLA”.
El letrado de la misma abunda en su situación de ansiedad, en la unilateralidad de esta decisión y en la citación que tenían en la AP de Madrid para el próximo lunes 09.02.26. No obstante, también ha apuntado a que esta retirada “puede generar un precedente terrible que es el de yo denuncio a una persona por agresión sexual y ahora retiro la denuncia porque no me es cómodo” y que, como delito público, el proceso continuará y «obviamente tendrá consecuencias«. Algo muy dudoso sin la participación ‘activa’ de la supuesta víctima cuando, además, el MF no sostiene la acusación. Solo continúa la Acusación Popular de ADIVE, por lo que, de entrada, Elisa Mouliaá miente ya que no se encuentra sola.
El resumen rápido del caso es el siguiente: Elisa Mouliaá decidió denunciar públicamente en X, el pasado 24.10.24, a Iñigo Errejón –entonces preboste de la izquierda y adalid del feminismo—relatando tres episodios de agresión sexual que se remontaban a septiembre de 2021 (ya saben las denuncias en diferido). Errejón dimitió de todos sus cargos políticos y puso pies en polvorosa hasta hoy. Con fecha 14.11.2025, se dictó el Auto de Procesamiento por presuntas agresiones sexuales al considerar que había indicios de delito. La Acusación Particular solicitó entonces la apertura de juicio y presentó su acusación (3 años de prisión y 30.000€), sin embargo, el MF se descolgó solicitando archivar la causa. El pasado 07.01.2026 se dictó el Auto de Apertura de Juicio Oral contra Errejón. No obstante, tiene pendiente en la AP de Madrid un recurso contra su procesamiento donde califica de ‘invento’ el relato de la denunciante.
La lectura como profesional que hago del asunto es que, con buen criterio defensivo porque estas cosas las carga el diablo, las partes han llegado a un acuerdo y ahora quieren disimular para no quedar como Cagancho en Almagro y que el juez encima se mosquee. Por eso la pregunta del millón es ¿quién le ha comprado una salida a Errejón? Y ya puestos, ¿por cuánto? El acuerdo es evidente y Errejón se irá de rositas para intentar volver a la vida política o para desaparecer definitivamente según los intereses del comprador. Ea, buenos días.
AMPLIACIÓN: MOULIAÁ SIGUE ADELANTE
Hoy 10.02.26, los medios publican que Elisa Mouliaá ha acudido al Juzgado de Instrucción Nº 47 de Madrid tras el requerimiento efectuado para que presentara formalmente un escrito de desistimiento de la causa seguida a instancias suyas contra Iñigo Errejón y en lugar de presentarlo ha declarado que «ahora sí voy a ir hasta el final … He decidido que voy a continuar con el procedimiento porque me ha parecido deleznable que la Fiscalía, después de que yo me haya retirado, escriba un escrito de absolución». Además, ha interpelado a todas las víctimas por las que ella había dado la cara para que se sumen a la causa, siquiera de forma anónima, porque «eso son pruebas a mi favor».
No obstante lo anterior, la AP de Madrid tendrá que pronunciarse sobre los recursos de la Defensa y del MF contra el procesamiento de Errejón, siguiendo la Jurisprudencia que entiende que las agresiones sexuales son delitos semipúblicos que necesitan de la inicial denuncia de la víctima, empero que pueden después continuar si se acredita un interés público, aunque solo esté personada ya la Acusación Popular. En sentido contrario, la Defensa esgrimía la llamada ‘Doctrina Botín’ por la que no puede abrirse juicio oral contra nadie cuando ni el MF, ni el perjudicado directo, mantienen la acusación. No obstante, después llegó la ‘Doctrina Atuxa’ que estableció que, cuando un delito afecta a intereses generales y no hay un perjudicado concreto, sí puede abrirse el juicio oral sin necesidad de que participen la Acusación Particular y/o el MF.
Aquí ya habíamos dicho que la causa sin la participación de Mouliaá quedaba muy coja y que obedecería seguramente a un acuerdo. Ahora nos tememos que ese acuerdo en ciernes era una tomadura de pelo y que eso es lo que ha hecho recular a la supuesta víctima que, con su regreso a la causa, complica mucho la vida a Errejón. Veremos qué ocurre.
