A falta de fútbol buenas son tortas. Eso es lo que debe estar pensando el Real Madrid CF con un Vinicius que es un jugador incompleto porque, sin un buen rematador a su lado, por sí mismo no aporta ni decide nada, y por eso precisamente esta temporada han quedado apeados de la Champions frente a su triunfo del año pasado. Pero el Real Madrid CF ha visto que Vinicius le puede dar mucho juego fuera de los terrenos de juego gracias a los pollos que monta él solito contra todo el mundo: rivales, árbitros y aficionados. Y es que lo más cierto es que Vinicius, antes de que pasaran a insultarle sin esperar a que comience el partido, se ha dedicado a engañar, provocar, insultar y a hacer prácticamente de todo menos jugar al futbol por todos los terrenos de juego de España granjeándose, él solito también, la animadversión de casi toda la afición -algo parecido a lo que en política sucede con Sánchez- y ahora, claro, con los ánimos muy caldeados porque hay clubes y aficiones que se juegan su permanencia en Primera y en un deporte al que se le viene permitiendo todo por todo el mundo empezando por las autoridades, esto se les va de las manos. Esto el Real Madrid CF lo sabe, lo consiente y lo aprovecha políticamente para ir contra sus enemigos tanto en la RFEF como en LALIGA. Y de paso para tapar su ridículo deportivo con un equipo que no juega a nada y con un entrenador periclitado. El Real Madrid CF está agrandando a propósito un conflicto que nunca se habría producido si le hubiera dicho a Vinicius que se dedicara a jugar al fútbol y no a intentar engañar a los árbitros, a provocar dentro del terreno de juego y a soliviantar a las gradas.
Nadie está a favor de los insultos ni en el deporte ni fuera del mismo y por eso el entrenador del FCB tiene razón al decir que lo que hay que erradicar son los insultos de los terrenos de juego, que ya estaban mucho antes de que siquiera naciera Vinicius y que, siendo propios del futbol –en el Rugby jamás sucederá algo así-, se están extendiendo penosamente a otros deportes. Por eso también LALIGA, con razón, en su denuncia al Comité de Competición y la Comisión Antiviolencia, tras ese Valencia-Madrid, recoge los gestos que hizo Vinicius al ser expulsado señalando que «realiza un signo con dos dedos de su mano dirigido hacia los aficionados locales, pudiendo interpretarse ‘a segunda’, lo que encrespó más al público y se produjo un fuerte tumulto por parte de jugadores suplentes y staff de ambos equipos en la zona cercana a ambos banquillos y túnel de vestuarios» y precisando, además, que no fue un solo gesto sino hasta siete los protagonizados por el personal del Real Madrid CF.
Lógicamente, la Fiscalía ya ha abierto diligencias por presunto delito de odio por los insultos a Vinicius pero como en el futbol como todo se va de madre ahora nos encontramos con que la Federación de Brasil amenaza con perseguir desde Brasil –que tiene un orden tanto fuera como dentro de los campos de futbol envidiable- dichos ataques aplicando, a su decir, el principio de extraterritorialidad que contempla el Código Penal Brasileño para poder actuar contra los crímenes sufridos por brasileños fuera de sus fronteras ante la inacción de las autoridades locales. Una auténtica estupidez que, como mucho, puede dejar sin algún turista a los cariocas.
En definitiva, que Vinicius y el Real Madrid CF se están aprovechando de una situación ciertamente penosa, cual es la de las faltas de respeto de todo tipo que, desde hace mil años, están presentes en el futbol mundial. Los clubes y federaciones de todo el mundo deben trabajar para erradicar dichos comportamientos tanto de sus jugadores como de sus aficionados sin poner el foco en nadie y menos en un ‘caso Vinicius’ que viene, como todos sabemos, precedido de constantes provocaciones por parte del jugador. Debe respetar antes de exigir respeto a los demás. Esto servirá para ponerle freno a toda esta locura del futbol que está en parte dopado con dinero público, tanto nacional como extranjero, cuya retirada también contribuiría a relajar el ambiente. Eso bastaría, salvo que lo que se pretenda sea crear una nueva leyenda negra contra España para que el Real Madrid CF pueda conseguir sus objetivos extradeportivos. Y por ahí no majetes, por ahí no.
