El ‘Caso Juana Rivas’, condenada e indultada en España, da el enésimo giro y nos ofrece en portada la podredumbre de la UE en todo su esplendor. Esta convicta que no para de denunciar falsamente a su ex marido, Francesco Arcuri, a pesar de haberse acreditado todas sus mentiras, tiene bajo presión woke a la justicia europea, particularmente a la granadina, que ahora ha decidido mantener la medida de protección impuesta desde el pasado 07.01.25 sobre su hijo menor, Daniel, para suspender su regreso mientras se declara incompetente para conocer del asunto que se denuncia.
El tribunal italiano que lleva el caso, por otra parte, tras revisar las nuevas denuncias –tan infundadas como todas las anteriores- decidió, hace unos días, que el hijo menor Daniel debía volver a Italia. Sin embargo, mientras el juzgado español declinaba la competencia a favor del Juzgado de Cagliari para resolver sobre la ‘nueva’ denuncia presentada por Juana y su hijo mayor, Gabriel, porque los hechos investigados tuvieron lugar, presuntamente, en Italia (“Es procedente remitir la causa a la Corte de Cagliari (Italia), que es el órgano judicial competente para conocer el fondo del asunto al haberse producido allí los hechos que han motivado la permanencia del menor en España”), el juzgado español aprobaba la medida cautelar que mantenía en España al hijo menor Daniel. El TSJ de Andalucía, por su parte, ha informado que se han recurrido ambos fallos.
Así las cosas, el Juzgado de Granada que asumió la causa tras la adjudicación realizada por el Decanato de Granada con el VºBº de la AP de Granada, pone en manos de la Justicia italiana el caso mientras da por buenas las medidas urgentes adoptadas en aras de la protección del menor Daniel, supuestamente en entredicho, al amparo del 30 del Reglamento de la UE, a pesar de que los hechos hayan acaecido supuestamente en otro Estado Miembro. Esas medidas fueron las que que impidieron al hijo menor regresar a Italia y ahora la defensa de Juana Rivas recurre ante la AP de Granada, amenazando con llevar el asunto ante el TEDH, la marcha atrás del Juzgado de Granada que, a un tiempo, impide regresar al menor pero cede la competencia para juzgar el asunto al Juzgado de Cagliari. ¡Un sindiós!
Todo esto, además, sucede tres días después de que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer Nº 1 de Granada archivara la denuncia por violencia vicaria y malos tratos que interpuso Juana Rivas contra su expareja, al que acusaba de utilizar a sus hijos, Gabriel y Daniel, para hacerle daño. En ese momento, el Juzgado consideró que esos episodios denunciados nuevamente ya estaban siendo investigados y que, por lo tanto, no existían hechos nuevos que amparasen la apertura de una nueva causa contra Francesco Arcuri, lo que dio paso al sobreseimiento provisional y archivo de las actuaciones.
Asimismo, Juana Rivas también pretende recurrir la custodia del hijo menor amparándose en el Convenio de La Haya y por eso trata de retenerlo en España hasta que un tribunal español diga lo contrario, algo que contempla el Tratado de la Corte Internacional de Justicia para situaciones de violencia que aquí, después de muchos años de conflicto judicial, no han quedado nunca acreditadas.
En definitiva, que el ‘Caso Juana Rivas’ pone otra vez de manifiesto de manifiesto la falta de un orden judicial en la UE como Dios Manda y Quiere. Esta es la UE que ahora clama contra un Trump que la pone delante del espejo de sus contradicciones. La UE demuestra que es incapaz de tener un sistema jurídico coherente que impida a una delincuente como Juana Rivas jugar con las distintas jurisdicciones para retener ilegalmente a sus hijos después de haberlos secuestrado y de ser indultada para que no diera con sus huesos en la cárcel que es donde debería estar. ¡Esta es la Europa que tenemos!
