La inmigración y el SMI están relacionados. Más allá de los cuentos del gobierno, está la verdad estadística. La misma nos muestra caídas sostenidas en la afiliación de dos sectores concretos del mercado laboral directamente relacionados con la inmigración y el SMI: el empleo doméstico y el régimen especial agrario, los más afectados por las subidas del SMI. En el empleo doméstico los afiliados han caído por debajo de los 350.000 y, en el régimen especial agrario, están por debajo de los 700.000. Son unos niveles que no se veían desde hace muchos años.
Según los datos de la Seguridad Social (mayo 2025), el número de trabajadoras del hogar afiliadas asciende ahora mismo a 346.377, frente a las 418.074 registradas en junio de 2018. Una caída de 70.697 con un retroceso del 17,2%. Retroceso que choca con el contexto de envejecimiento poblacional que vive España que, lógicamente, genera más hogares necesitados de ayuda. La causa es clara: el encarecimiento del coste laboral de este tipo de servicios. El SMI pasó en poco tiempo de 735,9€ a 1.134€ repartidos en 14 pagas, lo que equivale a 1.323€ mensuales. Estamos hablando de un incremento superior al 50% que, en términos reales, dispara el coste total para el empleador hasta los 1.700€/mensuales, una vez sumadas las cotizaciones sociales. El coste total de esas empleadas del hogar, normalmente contratadas por familias, se mueve entre esos 1.700€/mes y los 1.900€/mes a consecuencia de ser el país con mayor carga fiscal sobre el trabajo de toda la OCDE. Una circunstancia que obliga a muchos a trabajar fuera de la legalidad. La EPA lo certifica al señalar que el sector emplea a 500.000 personas, mientras la TGSS solo tiene 350.000 afiliados en el mismo.
Otro tanto ha ocurrido en el sector agrícola. En el régimen especial agrario, el número de afiliados ha pasado de 760.871 personas, en junio de 2018, a las 694.650 de la actualidad. Una caída de 66.221 afiliados, que supone una reducción del 8,8%. Conjuntamente, la TGSS ha perdido 136.918 afiliados en estos dos sectores en siete años. Un acierto, sin duda.
El mix de SMI al alza y fuerza de trabajo a la baja por la avalancha de inmigración hace que organizaciones como SEDOAC (Servicio Doméstico Activo) denuncien que la subida del SMI va directamente contra la afiliación y los derechos de sus asociadas al no venir acompañadas de incentivos fiscales o medidas de transición que amortigüen el elevado coste que suponen para las familias empleadoras. Ese encarecimiento exacerbado del coste laboral total es lo que provoca la caída en la afiliación. La solución para esos empleadores, que siguen necesitando contratar, pasa por contratar menos horas o hacer un mix de horas A y B o, directamente, por colocarse fuera del mercado legal.
Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo se limita a asimilar como ‘ocupados’ a los fijos discontinuos que tienen contrato en vigor, aunque no estén trabajando. Así consiguen maquillar la realidad del mercado. Nos venden subidas continuas en la afiliación disfrazando el paro. Lo cierto y verdad es que las horas trabajadas aún no han superado los niveles prepandemia. Tenemos más afiliados en número, pero sus salarios y cotizaciones cada vez están más lejos de poder enjugar el déficit de las Pensiones, esto es, la diferencia entre el cobro por cotizaciones y el pago por pensiones. ¿Si la economía va como un cohete por qué no despegan las cotizaciones y se reduce la deuda pública? Porque es otro cuento de la PPSOE. La intervención excesiva acaba por reventar el mercado y la gente se busca la vida fuera del mismo. Sigue votando a la PPSOE que lo vamos a pasar estupendamente.
