La AEAT está poniendo el foco sobre la proliferación de AIE (Agrupaciones de Interés Económico) que unen a desarrolladores de proyectos de I+D con inversores interesados en financiarlos a cambio de obtener ventajas fiscales. Se trata de estructuras totalmente lícitas, amparadas por distintas leyes (p.e. por la Ley de Ciencia) para captar inversión privada para proyectos de investigación. Lo que investiga la AEAT es si detrás hay proyectos reales de I+D o se trata de montajes para aprovechar las ventajas fiscales o incluso si el mismo proyecto se reutiliza con un nombre distinto para ofrecérselo a otros financiadores. Malas prácticas detectadas sobre todo en Canarias que goza de un régimen fiscal ventajoso, en renta y en IVA, cuando la realidad apunta a que ni el desarrollador ni el inversor están en las islas.
Advierten, incluso, que las ventajas fiscales que ofrecen las AIE han hecho proliferar pequeños despachos que montan la estructura y luego, en pocos años, desaparecen. La ley dice que se puede utilizar esta figura para financiar proyectos de inversión, pero no dice cómo. La AEAT ya complicó las inversiones en el ámbito del cine. No todos son malos, muchas veces la mala es la propia AEAT. Hay muchas cosas que desarrollar y hay inversores que quieren entrar a financiar esos proyectos de I+D a cambio de rentabilidad desde el punto de vista financiero-fiscal y desde la RSC (Responsabilidad Social Corporativa). Lo que tiene que ofrecer España es normativa clara y seguridad jurídica para que todos los participantes sepan que aplicando este régimen lícitamente, la AEAT no podrá luego levantar actas injustamente como ya hizo en el mundo del cine.
Las AIE son entidades que, aunque transparentan cuentas, no tributan en el IS, de modo que son los inversores los que obtienen directamente las deducciones y ganancias –o las pérdidas—del proyecto. La LIS permite una deducción del 25% de los gastos en I+D, aunque puede llegar hasta el 42% o quedarse en el 12% para los proyectos de innovación tecnológica. El Ministerio de Ciencia es el encargado de avalar si los proyectos presentados cumplen con los requisitos científicos y tecnológicos necesarios para poder aplicar los incentivos fiscales asociados, aunque después la AEAT siempre controla los gastos deducidos. En 2024, el Ministerio de Ciencia emitió 1.140 informes sobre proyectos de I+D y ha suscrito con la AEAT un convenio para reforzar el control sobre los mismos.
