El CGAE ha publicado una Circular sobre el uso responsable de la Inteligencia Artificial por parte de los colegiados. Lo hace a raíz de la creciente utilización de esta herramienta que ha derivado en ‘malos usos’ que ya están siendo revisados y sancionados por los tribunales. El CGAE recuerda que el mal empleo de la IA puede acarrear infracciones graves dentro del Colegio con “suspensión del ejercicio profesional entre 15 días y un año”. En este sentido, el TSJ de Canarias impuso una multa de 420€ a un abogado que introdujo 48 citas de jurisprudencia falsas, generadas por IA, en un recurso de apelación. Le sancionó como autor de un delito de mala praxis contrario al deber de veracidad y a las reglas de la buena fe con abuso del servicio público de la Justicia. Semanas después, el TSJ de Navarra dejaba sin sanción a una abogada que había presentado un recurso utilizando la IA y que estaba plagado de sentencias inventadas. No obstante, en este caso, la letrada admitió el error de forma inmediata. Ese mismo TSJ, en 2024, ya analizó una querella generada por IA que citaba el Código Penal de Colombia y también tuvo en cuenta las disculpas del profesional.
Los tribunales avisan que el 247.3 CP regula la mala praxis y señala multas de entre 180 y 6.000€ en el caso de quedar acreditado que “alguna de las partes ha actuado conculcando las reglas de la buena fe procesal o con abuso del servicio público de Justicia”. Desde el CGAE señalan que los juzgados y los tribunales “tienen de momento cautela” y que la IA es “una tecnología absolutamente disruptiva que va a cambiar de modo muy importante el ejercicio profesional de la abogacía”. No obstante, apuntan también que los profesionales colegiados están “sometidos a una potestad disciplinaria y que tienen un comportamiento ético” que respetar. La citada Circular contiene estas 5 recomendaciones: (i) conocer cabalmente la herramienta y formarse en su uso; (ii) no utilizar sus resultados sin una lectura crítica; (iii) contrastar siempre con fuentes jurídicas externas fiables; (iv) usarla solo en materias que se dominen, y (v) documentar para qué se ha usado, para justificar las decisiones tomadas, realizar controles y asumir responsabilidades.
Los malos usos de la IA también han alcanzado a jueces y magistrados y, recientemente, el CGPJ abría expediente a un magistrado de una AP que empleó la IA para redactar el borrador de una sentencia (sentencia que incluía consultas a la IA en el texto que no fueron borradas). Ese juez se enfrenta a una posible sanción disciplinaria de suspensión de 15 días y multa de 501€. Por esta razón, el CGPJ también ha publicado un Protocolo para la gestión de las consultas de los jueces y magistrados sobre la utilización de sistemas de IA en el ejercicio de la actividad jurisdiccional.
Si esto sigue así, el derecho y la Justicia dejarán de ser actividades humanas donde se ponderan todas las circunstancias personales y los distintos intereses en juego, sin perjuicio de aplicar también la ley y la doctrina jurisprudencial, todo para alcanzar la Justicia Material que necesitamos los ciudadanos. Frente a lo anterior, se abre la IA que, sin duda, si se generaliza de un lado y de otro, traerá una ‘Justicia McDonald’s’ donde todo viene prefabricado y se sirve muy rápido. Eso sí, cuando se enfría no vale nada. ¡Menudo avance!
