Ayer mismo comentábamos en este Blog, en la entrada “El río que no cesa”, la situación de impás que viven muchas empresas y autónomos a consecuencia de la ruina generada por la nefasta gestión realizada por el Desgobierno Comunista de la pandemia por el coronavirus chino hasta el punto de existir muchas empresas que en realidad son insolventes (empresa zombi) a los solos efectos de poder recibir unas ayudas que nunca llegan o de aprovechar una recuperación que está lejana aún, y todo gracias a la moratoria concursal que se extendía hasta el próximo día 31.12.2021 y que ahora, gracias a la ampliación del RD-L 16/2020, se amplía hasta el próximo 30.06.2022, momento hasta el que se exonera al Deudor de presentar el concurso de acreedores y momento hasta el que no se admitirá a trámite las solicitudes de concurso necesario por parte del acreedor.
El Desgobierno Comunista quiere ganar tiempo a sabiendas de cómo está el patio –todo lo contrario de lo que nos quiere hacer creer su propaganda- mientras todos los expertos coinciden en que está nueva prórroga aumentará el número de empresas zombis y el riego de un futuro colapso judicial cuando coincidan los concursos en trámite con la oleada de peticiones concursales en cuanto se levante esta veda. El propio BDE aunque inicialmente declaró respecto a la moratoria concursal que “si se prolonga en el tiempo, puede contribuir a una mayor tasa de supervivencia de empresas inviables, que, en ausencia de ciertas medidas de sostenimiento financiero (refinanciaciones bancarias o nuevo crédito de sus contrapartes contractuales), desaparecerían en un breve plazo» ahora señala que «la facilidad con la que se congestionan lo Juzgados de lo Mercantil pone de manifiesto la relevancia de analizar posibles soluciones que promuevan la reestructuración de las deudas de empresas insolventes pero viables a medio plazo, faciliten la liquidación de empresas inviables y reduzcan la duración de los procedimientos concursales para evitar la depreciación de los activos empresariales y aumentar las tasas de recuperación del crédito por parte de los acreedores«.
Lo más cierto, sin embargo, es que sin recuperación contundente a la vista lo que provoca esta tercera moratoria es un efecto sedante para las empresas en dificultades que sin poder regenerarse porque lo impide el Mercado llegan a pensar que podrán sobrevivir indefinidamente de esta manera posponiendo decisiones mientras, en realidad, se agrava su estado y se aleja cualquier solución. Al final esta situación agravada puede provocar un efecto dominó ya que los acreedores comunes de ese tipo de compañías no podrán cobrar y esos impagos arrastrarán sucesivamente a otras empresas y autónomos disparando nuevamente el paro. El único que gana temporalmente es el Estado que puede maquillar sus números y estadísticas mientras intenta recuperar sus créditos fiscales cosa que no ocurriría dentro del concurso.
La consecuencia final es que la economía se acabará ralentizando hasta que no se conozca el suelo que se pisa, dilatando en el tiempo inversiones y medidas hasta el punto en el que ya no se pueda aguantar más, tanto el Estado como las empresas y autónomos, y todo estalle en lugar de facilitar las herramientas y los mecanismos idóneos para que empresas y autónomos no queden definitivamente enterrados en las deudas originadas por la situación generada a la par por la pandemia y por el Gobierno (empezando por las deudas con los organismos públicos) buscando por encima de todo que ese tejido productivo pueda recuperarse por el bien de todos. Pero no caerá esa breva.
