Al gobierno no le han gustado nada los comentarios y críticas realizados por streamers y youtubers con ocasión de la presión fiscal en España, la posibilidad que representa Andorra para evitarla y, sobre todo, con la proyectada subida de las cotizaciones a la SS para los autónomos a partir de 2023 (que ya comentados en las entradas “Objetivo Autónomos” y “Groseras Verdades”) por lo que ahora les echa encima a la CNMC que ya ha iniciado una consulta sobre la virtualidad de aplicarles la Ley General de la Comunicación Audiovisual (LGCA). El objetivo claro es controlarlos sobre la base de que los contenidos que crean son propiamente audiovisuales por lo que entienden que deberían sujetarse a las reglas sectoriales propias de los medios de comunicación tradicionales y, particularmente, de la televisión (como si fueran Antena3 o La Sexta). Por supuesto, a ellos no se les ha consultado y también se habla de exigir una licencia para poder ser creador de contenidos.
En este sentido, la LGCA establece 7 criterios para determinar si una actividad dentro del sector audiovisual puede catalogarse de “servicio de comunicación audiovisual” (que se trate de un servicio económico; que el prestador ostente la responsabilidad editorial sobre los contenidos que crea; que se dirija al público en general; que tenga la función de informar, entretener o educar; que su propósito sea proveer programas; que esos programas sean audiovisuales y que se emitan a través de redes electrónicas). En caso de acumular todos esos criterios resultaría ´de aplicación la LGCA y, consiguientemente, la supervisión de la CNMC. Habría que estudiarlo caso por caso pero la CNMC ya ha adelantado que esos streamers y youtubers ni identifican los contenidos publicitarios ni realizan una calificación de edad para el visionado de sus contenidos. Sin embargo, en este campo sin regulación hasta el momento, son los usuarios los que realmente optan por lo que les interesa y cada uno se dirige a los contenidos y creadores que les interesan sin que exista ningún tipo de problema y sin que, por otra parte, se diga nada acerca de las plataformas (YouTube, Twitch,…) a través de las que emiten esos contenidos y que ya les imponen ciertas limitaciones.
Las reacciones no se han hecho esperar y se pueden resumir en lo que dice Cristinini («quieren equiparar la creación de contenido con la televisión en todos los aspectos: en la publicidad que hacemos, en el contenido per se, en impuestos para todo esto, en licencias que vamos a tener que pagar. Vamos, que nos quieren arruinar, básicamente. Se les ha pirado un poco la pinza. Quiero decir, somos tontos, pero idiotas no. Yo siempre lo he dicho, me quedo aquí (España) porqué están mis padres y ese es el motivo principal, pero tampoco quiero que se rían de mí. Se les ha pirado la puta cabeza, tampoco quiero ser imbécil. Yo pillo las maletas y a tomar por culo. Tontos sí, gilipollas ya no«), Wall Street Wolverine («es absurdo y probablemente responda a las presiones de los medios de comunicación ante la decadencia que estos están sufriendo frente al entretenimiento digital. Más regulaciones y trabas lo único que van a hacer es entorpecer la actividad de los creadores digitales. Los creadores digitales les están comiendo terreno y, además, los medios tradicionales han sufrido un gran desprestigio en los últimos años en beneficio de los creadores independientes que no están subvencionados por el Gobierno de turno» advirtiendo que «el Gobierno tiene que entender que se encuentra ante un nuevo paradigma de trabajo: profesionales que pueden realizar su actividad en cualquier lugar del mundo en el que haya conexión a Internet. O les das motivación para residir en tu país o se irán» por lo que «la persecución y la criminalización de aquellos que deciden buscar un mejor entorno para su actividad profesional sólo contribuirá a que jamás quieran volver y animará a otros a hacer exactamente lo mismo«) o Javier Oliveira («me imagino que el problema viene de la competencia de los anunciantes y la audiencia que hay entre los creadores de contenido y las televisiones. Ten en cuenta que un anuncio en prime time puede que lo vean o que no lo vean porque no esté su público objetivo, pero haces un anuncio de una temática de videojuegos en el canal de El Rubius y sabes que te vas a gastar menos que en la televisión y el target (público) será perfecto. Así, ese anuncio será más eficiente, tanto en precio, como en audiencia» señalando que «tal y como está la situación como para no irse, entiendo que gente con familia se quede, pero gente que no tenga nada que lo amarre se irá. Yo creo que la propuesta de autónomos no se va a aprobar, lo tantean a ver si la gente es estúpida y no dice nada, aunque bueno, lo de ahora ya es un sinsentido. Yo, si no tuviera hijos, me iría, alguien que gane 4.000 o 5.000 euros al mes ya le sale muchísima diferencia entre quedarse e irse”).
Lo más cierto, es que estos streamers y youtubers que ¡tienen más razón que un Santo! están llegando a mucha gente, están poniendo en entredicho todo lo que ocurre en España porque ni lo entienden ni se entiende, lo hacen al margen de las banderas de sus padres y de una manera muy libre y directa, y todo eso pone muy nervioso a un gobierno acostumbrado a controlar el tono y los mensajes de los principales medios de comunicación y ahora tienen enfrente a unos chavales que tienen diaramente y sumados el alcance de una final de La Roja. Eso es lo que pasa y por eso quieren «regularlos».
