La UE tendrá que refrendar la decisión de la DO Guijuelo de rebajar el porcentaje mínimo de pureza de cerdo ibérico –del 75% actual, al 50%— si quiere seguir fabricando jamones con la etiqueta de ‘ibérico’ cuando una mitad sea de raza Duroc. Lo tendrá que hacer porque, aunque ya ha sido aprobada por el Ministerio de Agricultura Español, el resto de las DO ibéricas, es decir, Jabugo, Los Pedroches y Dehesa de Extremadura, que ya tuvieron que pasar por Bruselas las reformas en los Pliegos de Condiciones donde exigían una pureza racial de 100% de cerdo ibérico, ahora se han unido en defensa de la calidad y en contra de la etiqueta de «ibérico» se regale, porque eso, además de generar competencia desleal, le hace un siete al consumidor.
A mayor abundamiento, AREPO (Asociación de las Regiones Europeas de los Productos de Origen) también ha criticado la maniobra de la DO Guijuelo de cambiar “la raza autóctona, la raza ibérica, vinculada al modelo tradicional, aunque menos productiva, por la raza foránea, la duroc, mucho más productiva … No parece que esta modificación del Pliego de Condiciones que permite seguir llamando «ibérico» a ese cerdo mantenga la coherencia con el concepto que definen a las denominaciones de origen protegidas dentro de la Unión Europea”. En ese sentido, AREPO cree que su aprobación debe pasar por Bruselas porque las consecuencias del cambio exceden del mercado interno español y, considera, que los jamones 50% ibéricos deberían llevar la etiqueta «cebo de campo» porque no es un cerdo ibérico 100% t porque engorda en explotaciones intensivas.
AREPO, además, considera que la modificación del Pliego «debería ser sometida a trámite nacional de oposición» porque «Introducir cerdos cruzados al 50%, alimentados con pienso en régimen intensivo, que antes no estaban amparados por la DOP Guijuelo, implica un cambio en el documento único además de un cambio en el uso del nombre protegido, por lo que debe ser considerado un cambio de la Unión, y no una modificación normal», con el riesgo añadido de que «la inclusión de cerdos criados en régimen intensivo sin vínculo geográfico alguno, pueda implicar la anulación del vínculo con la zona geográfica» al querer amparar bajo una misma DO producciones radicalmente diferentes, como Bellota 100% Ibérico y Cebo intensivo 50% raza ibérica, mezclando sistemas de producción y territorios para tender una trampa para el consumidor.
La guerra entre DO continúa y la decisión de la DO Guijuelo de rebajar al 50% la raza ibérica manteniendo la etiqueta de ‘ibérico’ aprobada incomprensiblemente por el Ministerio de Agricultura –salvo que aparezca otro Ábalos en el sector—lleva a banalizar la figura de calidad. Desde Jabugo defienden que “las figuras de calidad tenemos que ser la guinda del pastel de cualquier sector, lo que mantenga la calidad. Si todos los productos de un sector son DO no tiene sentido”, mientras que, con esta reforma, Guijuelo “tiene lo más bajo del sector dentro de los productos que ampara … Cien cerdos por hectárea, eso es una auténtica barbaridad … Se carga cualquier dehesa, ni las piedras crecen” y, por eso, consideran que amparar ese truco con “un sello de calidad, como una DOP, es inconcebible”.
Si la maniobra de Guijuelo «ni es medioambientalmente sostenible, ni es un producto de calidad, ni es el producto ibérico que hemos hecho tradicionalmente», entonces ¿qué es? Pues es claramente una trampa para el consumidor al que van a aturdir con «un sello DO Guijuelo que valga un tercio menos y que esté amparado por una figura de calidad que no tiene nada que ver ni en raza ni en tiempo de alimentación ni en nada».
Esta aberración es la que el Ministerio de Agricultura, ese que dice defender el origen y la calidad y la Marca España de los productos españoles, ha aprobado el pasado mes de agosto para que desde la DO Guijuelo pueda inundarse el mercado de ‘ibéricos’ que no lo son con lo que pronto otros competidores podrán también producirlos. Pan para hoy y hambre para mañana en el mejor estilo de los politiquillos de la PPSOE a los que también votan desde las otras DO. El problema de las etiquetas engañosas no está solo en el jamón, sino que alcanza a infinitos productos y también a las opciones políticas que se etiquetan diferente cuando son muchas lo mismo. Espabílate porque no solo de etiquetas vive el hombre.
